“Mi denuncia es sobre la negligencia que ocurre en el hospital materno de Comitán, en el área de “Parto Humanizado”.
En este hospital se manejan tres turnos. Yo ingresé a la 1:00 de la mañana y, tratándose de doctoras y enfermeras, la atención fue muy mala. Al ingresar únicamente te toman la presión, revisan la dilatación y hasta ahí. Una vez dentro, la atención es horrible: te tratan mal, jamás ponen la debida atención y te dejan sola. La doctora se va a dormir, las enfermeras también, ponen música y no brindan ningún tipo de cuidado. Se levantan únicamente cuando va a llegar el siguiente turno, alrededor de las 6 o 7 de la mañana, solo para entregar expedientes. Ese turno, de 6 o 7 a.m. a 1:00 p.m., está a cargo de la doctora Amor Cancino Paniagua. El trato en ese horario es pésimo, las enfermeras no están capacitadas y la atención es inhumana. Éramos solo dos pacientes: a una muchacha la tenían con oxígeno desde la madrugada, se quejaba y únicamente la regañaban. Ella se alivió a las 9 de la mañana y su bebé nació con complicaciones, pues había tragado líquidos y meconio al permanecer tanto tiempo dentro, por lo que fue trasladado al hospital materno.
Después de las 9 a.m. me quedé sola con mi familiar en el área de parto. Yo me quejaba del dolor, pero las enfermeras solo estaban en el teléfono. Si quería caminar, no me dejaban; no permiten bajar de la cama. Con el paso del tiempo mis dolores eran más intensos, pero nadie acudía a revisarme. Cuando lo hicieron, me dijeron que aún faltaba dilatación, lo cual no era cierto. Minutos después supe que mi bebé ya nacería. Llegó la doctora Amor y afirmó que no, pero en ese momento inicié el trabajo de parto. Intentaron llevarme a la sala de expulsión, pero ya no alcanzaba a llegar; mi bebé nació en la sala de labor, donde me atendieron de mala gana. Cuando nació, se la llevaron a la sala de expulsión para realizarle un lavado. Yo pregunté la razón, pero las doctoras nunca contestaron porque estaban platicando. Luego me revisaron y me pasaron al cuarto de alta. Después de un rato me entregaron a mi bebé, pero a los diez minutos la volvieron a retirar argumentando que se había “enfriado”, sin darme explicación alguna. Fue hasta que ingresó el turno de la 1:00 p.m., mucho más humano y profesional, que me informaron que mi bebé había tragado meconio y 10 mililitros de líquido, y que eso fue lo que motivó el lavado que nunca me notificaron.
El turno de la tarde, de 1:00 p.m. a 8:00 p.m., marcó una diferencia enorme. La atención fue amable, profesional y gracias a ellas mi bebé está con vida. Ellas mismas me explicaron la situación, me apoyaron y se encargaron de que recibiera el cuidado adecuado. Sin embargo, cuando llegó nuevamente el turno de la noche, a las 8:00 p.m., la atención volvió a ser pésima. A mi bebé la canalizaron mal tres veces y en el cuarto intento se les quebró la aguja dentro de su piel. El segundo día de hospitalización, los turnos de madrugada y mañana ya querían darle el alta, quitándole el oxígeno y la sonda cuando claramente aún no estaba bien. Su respiración seguía siendo mala y aun así la querían enviar a casa.
Reitero que el turno de la tarde merece reconocimiento, pues su trabajo es bueno. Gracias a ellas, mi bebé pudo ser estabilizada y trasladada para recibir la atención correcta. Mi niña necesitó oxígeno tres días más y, tras la supervisión adecuada, finalmente fue dada de alta. Por ello pido que mi denuncia sea anónima, pero que se exponga el nombre de la doctora Amor Cancino Paniagua y se señale la negligencia de los turnos de madrugada y mañana. Realmente el trato es indigno, negligente y pone en riesgo la vida de madres y recién nacidos. Nadie se atreve a hablar de lo que pasa ahí dentro, pero espero que al publicarse se tomen medidas para evitar que otras familias vivan lo mismo.”